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RTVE: regenerarse o morir

RTVE: regenerarse o morir

Que RTVE debe enfrentar una profunda regeneración para cumplir con su misión de servicio público es un secreto a voces. Sucesivas reformas y contrarreformas, sumadas a incumplimientos sistemáticos de la regulación por parte de los partidos políticos que se han alternado en el poder, han abocado a RTVE a la peor situación de su historia.

El problema es que ya no hay mucho tiempo disponible. El deterioro inducido del prestigio de la Radiotelevisión pública, la caída de sus audiencias y la fuerte crisis de independencia y credibilidad amenazan con crear una situación difícilmente reversible, abocando a este medio público a una existencia marginal y residual, lo que supondría un grave deterioro de la democracia española.
La desafección ciudadana hacia RTVE no es casual. Acostumbrados a percibir este medio como un instrumento al servicio de los Gobiernos de turno, los ciudadanos desconfían de que sea posible un cambio en profundidad que aleje de una vez por todas el intervencionismo político y aborde un modelo de comunicación acorde con el proceso de transformación que ha emprendido la sociedad española.

¿Es posible una regeneración profunda de RTVE?

Diversos partidos políticos han colocado la reforma de RTVE en el foco de su agenda política para el supuesto de que se produjera un cambio de Gobierno. No sería la primera vez que sucede, ni tampoco sería la primera vez que las promesas quedasen maquilladas y las leyes incumplidas. Las agendas políticas tienen ese pequeño defecto, que son adaptables y renegociables según como sople el viento de la aritmética parlamentaria.
Cualquier proceso de cambio en profundidad ha de venir precedido por tanto de un cambio de mentalidad política que entienda que esa regeneración pasa por recuperar la confianza del ciudadano y dar la máxima participación a las entidades representativas de la sociedad civil.
Un cambio de modelo hacia una RTVE independiente, estable, transparente y participativa es un proceso arduo, que en un periodo de inestabilidad política hay que observar en perspectiva. Pero en ese proceso de reforma en escala hay medidas urgentes que el grupo de estudios Teledetodos ha incorporado en su dictamen sobre RTVE: “Un nuevo modelo para un tiempo nuevo”

Una RTVE independiente y veraz

En primer lugar, la CRTVE debe asegurar su independencia en la gestión, porque sólo desde esa premisa puede garantizarse la misión de servicio público y el derecho fundamental a la libertad de información.
La fórmula de elección del presidente de la Corporación por mayoría parlamentaria reforzada –que propone el PSOE- es un punto de partida, para sustituir el autoritario modelo actual pero en modo alguno suficiente para los tiempos que corren. La fórmula de cuotas parlamentarias en la composición del Consejo de Administración es un planteamiento de mínimos que mostró su agotamiento en la etapa del Gobierno de Zapatero. Además de la dimisión de dos Presidentes, aquella etapa tuvo importantes déficits, cómo el famoso intento de intervencionismo de algunos miembros del Consejo de administración en el sistema de noticias INEWS, que resultó abortado por una reacción unánime de la redacción con el apoyo de su entonces director de Informativos Fran Llorente.

Estructura para una gestión independiente

Las propuestas de Teledetodos sostienen que en la cúspide de una reforma en profundidad debería situarse el Consejo Estatal Audiovisual como gran regulador y vigilante del sistema audiovisual en su conjunto.
Un Consejo de administración reducido a propuesta de los grupos parlamentarios pero con una mayoría efectiva a propuesta de un Consejo social. Éste tendría como base de partida las asociaciones representativas de la sociedad española que superen el 15 por ciento de representatividad de su correspondiente colectivo.
En este punto conviene mirar a una reciente sentencia del tribunal constitucional alemán que ordenó la reducción drástica de la influencia de los partidos en los entes públicos de radio y televisión porque “la televisión pública tiene que representar toda la variedad de opiniones que hay en la sociedad”. Establece así que los partidos políticos no pueden seguir designando directa o indirectamente al 44 por ciento de los miembros de los consejos de administración, añadiendo que lo deseable es que sea reducida al mínimo.
Partiendo de esta premisa, Teledetodos propone la fórmula de un Director General como máxima figura de gestión, elegido por el Consejo de administración tras un concurso público, con experiencia de al menos 10 años en el campo audiovisual y tras la presentación de un proyecto estratégico.

La independencia informativa

Las acusaciones de intervención política sobre la información han sido una constante en la estrategia de desgaste entre los partidos, que han hecho de la manipulación en RTVE un arma arrojadiza para utilizarla de manera sistemática conforme se iban alternando en el poder.
El nuevo marco legal debería de romper de una vez por todas con el pasado. No podemos estar instalados permanentemente en la política de quién ha manipulado más por mucho que este sea el discurso recurrente de los partidos políticos que han vivido instalados en el revanchismo.
Cierto que es difícil olvidar los numerosos casos de manipulación denunciados por los Consejos de Informativos de las respectivas sociedades. Cierto que ha habido etapas precedentes en las que se ha respirado un aire de cambio y de mayor libertad, pero es hora de mirar hacia adelante y proponer algunos cambios sustanciales que dificulten que los errores cometidos vuelvan a repetirse.
Desde su creación, los Consejos de informativos han publicado numerosos dictámenes que señalan el incumplimiento reiterado del Estatuto de información de RTVE sin que ello haya dado lugar a ningún tipo de rectificación relevante. Un incumplimiento reiterado supone a su vez una violación de la ley de la televisión de titularidad estatal y del mandato marco.
Además, es incongruente y parece un insulto a la inteligencia que haya Directores de Informativos que estén ejerciendo su función con un referéndum ampliamente negativo sobre su idoneidad.
Una medida urgente de regeneración, sería convertir en vinculante el dictamen del Consejo sobre el nombramiento del Director de informativos de la respectiva sociedad, previa convocatoria del referéndum. Para que la propuesta fuese rechazada se podría establecer un quórum del 50% +1 del censo de los votantes y el voto en contra de al menos 2/3.
En un ejercicio de transparencia, las vulneraciones flagrantes del Estatuto o las informaciones que hubiesen sido demostradamente manipuladas deberían de ser objeto de rectificación pública, con una proporcionalidad acorde al daño causado a los espectadores y usuarios.

Autonomía y responsabilidad profesional

Sólo en los servicios informativos de TVE –por poner un ejemplo- hay un censo de mil seiscientas personas, la inmensa mayoría profesionales que sólo aspiran a poder realizar su trabajo en libertad, sin injerencias externas, que jamás han disfrutado de privilegios de ningún tipo y que sólo quieren que su trabajo sea valorado por su rentabilidad profesional y social. Para evitar agravios comparativos y arbitrariedades en los nombramientos por razones de afinidad personal o política, pero sobre todo para estimular la motivación y el aprovechamiento del talento es imprescindible la implantación de un Estatuto de carrera profesional que aplique criterios de mérito, trayectoria y capacidad.
El nuevo escenario que empieza a perfilarse no habría sido posible sin la contribución de muchos ciudadanos, colectivos sociales y sindicales y también de profesionales de la propia empresa, que en un clima de extrema manipulación han defendido, hasta convertirlo en una urgencia social el derecho a la información veraz.
Pero de poco servirán estas y otras reformas propuestas para RTVE si, al mismo tiempo, no se produce –como ya advertía el Consejo para la reforma de los medios de comunicación de titularidad estatal (el “Consejo de Sabios”) de 2005- un cambio radical en las actitudes de quienes van a gestionar la empresa en el futuro: de quienes tendrán que proponer a sus cargos directivos, de quienes deben asegurar su transparencia, enfrentarse al reto digital y garantizar su estabilidad y participación ciudadana. Es un cambio, en definitiva, que tiene que ver sobre todo con la tantas veces mencionada y propuesta regeneración de la democracia.

Pedro Soler es periodista y cofundador de Teledetodos
Fue asesor del Consejo de sabios para la reforma de RTVE en 2005

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